Mandás tu hijo al Jardín. En las Fiestas te gusta "atacar" antes que nada unos triples. Si decidís ir a un recital, adquirís adelantadas. Vas a comprar al híper, al súper. Paseás por las peatonales. Si tenés que viajar, te vas a la terminal. Y pedís que la milanesa salga con fritas.

En Tucumán hay varios parques, pero "el" parque es uno solo. Y al revés, el Guillermina es eso, el Guillermina. "Te vi en la plaza". Se sabe cuál. ¿Cerros? Muchos, aunque apenas uno se apropia del concepto.

A la Crisóstomo le sobra el Álvarez. A la Muñecas el ¡Ildefonso! Pocos agregan "de Septiembre". Quedó "la 24".

"Tengo un 15", es igual a decir "tengo un casamiento". O a un "bautismo".

Ir al "Monumental" o a "La Ciudadela". A San Pedro o Alberdi. Suficientes referencias para saber cuál es tu destino.

"¿De qué las querés? Tengo de carne y pollo". "Esperame que yo te llevo a La Banda". "¿Lo atendieron en el Padilla o en el Centro de Salud?" "Me prestás cien?" "Traeme la bordeadora".

Le pegás de zurda. Te emocionás con los Redondos. Lo que te "mata" es la térmica. Te servís un tinto. Rendís un parcial. Te mostraron la amarilla; o cruzaste en rojo. Vas a sacar el auto de la playa. Te comprás una de muzzarella con la tarjeta.

Serán los tiempos que corren. El desgano por usar todas la palabras. Un fenómeno linguístico. Una mala costumbre. Una simplificación verbal para una vida que se complica día a día. ¿Que se entiende igual? Claro que sí (extranjeros abstenerse)

Por si acaso, yo me pido un cortado y atiendo una llamada en el celular. Ah, quizás esta noche me vaya a ver una de terror.